Prioridad clara para evitar resultados inesperados
Establece capas lógicas: primero seguridad y obligaciones, luego objetivos estratégicos, finalmente ahorro discrecional. Si dos reglas desean el mismo dinero, la prioridad decide; si quedan fondos, se reparten según pesos que definas. Añade límites por periodo para impedir acumulaciones exageradas y usa ventanas de ejecución para separar movimientos. Con estas convenciones explícitas, el sistema actúa predecible, y cada fin de mes sientes que alguien te ayudó a pensar por adelantado, con menos fricción y sin sustos.